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martes, 10 de mayo de 2011

RICARDO HOYA

Solo pude mirar hacia atrás cuando se me ocurrió la idea de como llegar a tiempo a la cita que tenía a las cinco en la cafetería donde había conocido anteriormente, a la que sería mi futura "esposa". Entonces salí corriendo a toda prisa de mi casa después de un día duro de trabajo y tomé el camino más corto para llegar a tiempo. Cuando iba a girar en la siguiente esquina, descubrí que la calle estaba cortada por culpa de las obras del tranvía que estaban haciendo. Entonces miré el reloj y descubrí que quedaban siete minutos para las cinco y eché a correr a la siguiente calle sin pensar em otra cosa que en llegar a tiempo. Luego me vino a la mente que se me había olvidado el regalo por su cumpleaños, pero de repnete ví que me sobraba tiempo. Cuando salí, descubrí que quedaban tres minutos y eché a correr otra vez y al cabo de dos minutos llegué y la ví sentada en el banco esperándome con su cara sonriente. Le saludé, le entregué el regalo y seguimos el resto de la tarde juntos por las calles de esta hermosa ciudad.

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